14 de julio de 2008

El ego, el Omphalos y/o Umbo


Una mirada lo dice todo. Caminando por la calle, en una cafetería o, simplemente, en el primer contacto con una persona que acabas de conocer, puedes hacerte una idea de qué piensa de ti con sólo mirarte a los ojos. Incluso me atrevería a decir que para saber qué piensa la persona que tienes delante no necesitas preguntarle, sólo mirarle y analizar aquella mirada. Solo cuando los ojos de alguien se clavan en los tuyos entiendes qué está pasando. Pero eso es un arte para entendidos y que, acompañado del lenguaje corporal, adivina hasta los sentimientos más escondidos de una persona. Pero de miradas encontramos muchas. Algunas, quedan para siempre en la memoria, otras presentes, se olvidan facilmente. Y otras de futuro, son más necesarias que no reales.

Y aquí quería llegar. Una mirada transmite muchas cosas: simpatía, deseo, odio, curiosidad e incluso indiferencia. Pero es necesaria en un mundo donde lo más cercano que cada uno se mira es el ombligo.

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